¿Por qué celebramos el 1 de enero como año nuevo?

¿Por qué celebramos el 1 de enero como año nuevo?

El día de año nuevo es una de las festividades más antiguas que existen. Por paradójico que pueda parecer se celebraban mucho antes de la aparición de los calendarios anuales, cuando el paso del tiempo se medía en parte, por los ciclos de siembra y recolección. El periodo que transcurría entre estos dos eventos era considerado un “año”. La fiesta de “año nuevo” más antigua de la que tenemos registro proviene de Babilonia, unos dos mil años antes de nuestra era y se celebraba en marzo, en el equinoccio vernal, que corresponde al comienzo de la primavera. Las celebraciones se alargaban varios días, se conmemoraba a Marduk, dios de la agricultura, al que se le rogaban buenas cosechas. Las fiestas incluían banquetes, desfiles, música y grandes bailes.  Si investigamos otras grandes culturas indoeuropeas también celebran por estas fechas el inicio del año, lo cual es bastante lógico tratándose de pueblos agrícolas.

¿Cómo se pasa a celebrar el primero de año de marzo a enero? Enero es un mes astronómico bastante raro, el sol no está en ninguna posición propicia, como pudiesen ser los equinoccios o solsticios, y aún no hay un cambio significativo en la mayor o menor duración de las horas de luz que justifiquen su elección como día de año nuevo. Para encontrarle explicación a este cambio debemos trasladarnos casi a principios de nuestra era y mirar al imperio romano.

Los romanos tenían un calendario lunar de origen etrusco que no contaba las semanas. Según este, los romanos consideraban que el año empezaba en lo que sería nuestro 25 de marzo, con el inicio de la primavera. En época del senado los altos cargos solían alterar la duración de los años para favorecer a sus propios intereses políticos alargando sus mandatos o acortando el de sus rivales. Las fechas quedaron tan descompensadas con respecto al calendario astronómico que para fijar un día claro al que considerar “principio de año” en el 153 a. C se escoge el 1 de enero como la fecha que marcaba el inicio del calendario político, pero  esto no detuvo esta práctica. El año 46 a.C Julio César llegó a prolongar el año hasta los 445 días (se lo conoce como “annus confusionis” o año de la confusión).  César instauraría el calendario juliano al año siguiente para evitar que se volviesen a repetir hechos como aquellos.

Sin embargo con la llegada del cristianismo las cosas cambiaron de manera significativa, la Iglesia abolió todas las practicas paganas y para combatir sus festividades, las solapó con otras de carácter cristiano, estableciendo el 1 de Enero como “día de la circuncisión del señor”. Esto no evitó que durante la Edad Media la Iglesia rehuyera la celebración del año nuevo y vemos como en el periodo que comprende desde el siglo XI al XIII cada país tendrá sus propias fechas: los británicos pasan su celebración a marzo de nuevo con el equinoccio, los italianos lo fusionaron con el inicio de la navidad (11 de diciembre) y los franceses a Pascua. España conservó el 1 de enero.

Cuando el Papa Gregorio XIII instauró en 1582 el calendario gregoriano, Europa volvería al  1 de enero como principio de año de manera generalizada.

 

By | 2018-01-01T19:22:59+00:00 enero 1st, 2018|Uncategorized|0 Comments

About the Author: